lunes, 29 de octubre de 2007

El Fuerte de La Habana

Si bien casi todas las guías de viajes y mapas de La Habana recomiendan conocer El Fuerte o la Fortaleza de la Cabaña –su nombre oficial-, mucha gente lo visita por la tarde, se saca un par de fotos, y se pierde una de las ceremonias más pintorescas y con más tradición de la ciudad: el cañonazo de las 9.


Desde 1898, todos los días del año, una potente salva de cañón indica que han llegado las 9, hora que en otros tiempos significaba el toque de queda y nadie podía salir o entrar de la ciudad.
Minutos antes de la hora señalada, la gente se agolpa al escuchar el redoblar de los tambores y la voz del pregonero que relata lo que sucede e invita al silencio. Desde unas de las callejuelas, entre las galerías del fuerte, aparecen soldados formando una escuadra, vestidos a la usanza de la época, con casacas y pantalones rojos, pelucas blancas y altas botas negras para mantener la tradición. Entonces, el replique de los tambores cesa y se dispara el viejo cañón 'La Parca'. El estruendo es seguido por los aplausos de los testigos que se quedaron a disfrutar del espectáculo.


La Fortaleza de la Cabaña es una construcción imponente. La más grande de las edificaciones militares construidas por España en América. Tiene forma de polígono y está compuesto por baluartes, revellines, fosos, cuarteles y almacenes. Conservado casi a la perfección, en sus antiguas edificaciones y cuadras funcionan varios restaurantes, algunas casas de recuerdos y 2 museos: el de armas antiguas y el del Che Guevara.
Como ocurre en todo Cuba, no hay que dejarse arrastrar por los taxistas o los oportunistas que ofrecen supuestas “promociones” y “ofertas” en los restaurantes o paladares del fuerte. Lo mejor es recorrer bien el lugar y, a lo Lita de Lazari, comparar los precios y los platos para poder elegir sin presiones.
En la mayoría de los restos, algunos músicos, por unas monedas, alegrarán la cena con canciones típicas de la Cuba. Sin dudas una vista imperdible para disfrutar en la Habana.

viernes, 12 de octubre de 2007

Ciudad Encantada

Venecia es una ciudad extraordinaria. La fantasía y la realidad conviven en perfecta armonía. Barcos colectivos compitiendo con góndolas para conseguir pasajeros o una cuenta de 20 euros por un café a media tarde en la plaza principal. Mito del romanticismo gracias a Casanova, es la ciudad provocativa por naturaleza.
Para conocer Venecia lo mejor es caminar y dejarse perder por sus indescifrables callecitas, cruzando puentes y canales, intentando seguir los carteles que nunca aciertan.

Un paseo en góndola no puede dejar de hacerse si se está acompañado del ser amado, si se está solo o con amigos, los barcos de vapor de pasajeros también pueden ayudar.
Sus 117 pequeñas islas y sus 150 canales hacen a esta asombrosa ciudad, única en el mundo. Actualmente se ha ido dejando cada vez más en manos de los turistas, las grandes inundaciones y los altísimos precios de la vivienda la hacen muy difícil para vivir. La manera más común de llegar es por intermedio del tren, a través de un puente de casi 4km que viaja sobre el agua.
Lo recomendable es dejar las mochilas y valijas en la guardería de la estación de tren, cuesta 10 euros por bulto y por todo el día, pero vale la pena caminar sin peso.
Antes de recorrer museos, iglesias y monumentos se recomienda tomar el vaporetto nº1 que tiene su terminal frente a la misma estación y que navega por el Gran Canal, bordeando palacios góticos y renacentistas.

La Basílica de San Marco parece verdaderamente sacada de un cuento. Sus brillantes agujas, cúpulas bizantinas y fachadas de mármol, la catedral alberga el cuerpo de San Marcos, que se encuentra bajo el altar mayor. Los caballos de bronce que decoran la entrada son réplicas, los originales se encuentran en el interior de la basílica.

Si se tiene suerte, se podrán ver los moros de bronce tocando la campana de la torre del reloj. Está prohibido tomar fotografías y también ingresar con musculosas o pantalones cortos y cualquier tipo de comida. La seguridad es bastante estricta en este sentido.
El Palazzo Ducale fue la residencia del duque y sede del gobierno de la república de Venecia, cuando ésta era independiente. Antiguamente también servía de prisión, incluso el mítico amante Giacomo Casanova estuvo encarcelado ahí. Es por él que el famoso Ponte dei Sospiri (Puente de los Suspiros) se denomina así, ya que según la leyenda cientos de mujeres pasaban horas sobre el puente que lindaba con la cárcel.
Para cambiar completamente de estilo se puede visitar la Collezione Peggy Guggenheim, que se encuentra en la antigua residencia de la coleccionista, sobre el Gran Canal. Ahí pueden observarse diversas obras de arte moderno e incluso la sepultura de la dueña de casa con muchos de sus perritos.
Il Lido es una angosta franja de arena que separa a Venecia del Mar Adriático.

En la antigüedad era el lugar de moda para pasar las vacaciones, actualmente resulta tan difícil encontrar un lugar ahí como en Punta Mogotes de Mar del Plata.
La isla de Murano es famosa por su industria de soplado del vidrio. Reservando con anticipación se puede visitar alguna fábrica para observar como se produce.

jueves, 11 de octubre de 2007

¡Bienvenidos!

Bienvenidos a "¿Pasillo o Ventanilla?", un blog dedicado a aquellos de espíritu inquieto y con interés de recorrer el planeta. En este espacio encontrarán información sobre lugares desconocidos y exóticos ocultos dentro de aquellos destinos turísticos en los que creemos que ya nada se puede descubrir, además de un análisis detallado del trasfondo cultural de cada lugar explorado.
También ofreceremos información sobre pasajes, estadías y todo tipo de publicación que ayude a profundizar nuestro conocimiento del planeta.
¡Así que disfruten del site y esperamos que se convierta en su guía de consultas para saber todo lo necesario para su próximo viaje!