
Desde 1898, todos los días del año, una potente salva de cañón indica que han llegado las 9, hora que en otros tiempos significaba el toque de queda y nadie podía salir o entrar de la ciudad.
Minutos antes de la hora señalada, la gente se agolpa al escuchar el redoblar de los tambores y la voz del pregonero que relata lo que sucede e invita al silencio. Desde unas de las callejuelas, entre las galerías del fuerte, aparecen soldados formando una escuadra, vestidos a la usanza de la época, con casacas y pantalones rojos, pelucas blancas y altas botas negras para mantener la tradición. Entonces, el replique de los tambores cesa y se dispara el viejo cañón 'La Parca'. El estruendo es seguido por los aplausos de los testigos que se quedaron a disfrutar del espectáculo.


La Fortaleza de la Cabaña es una construcción imponente. La más grande de las edificaciones militares construidas por España en América. Tiene forma de polígono y está compuesto por baluartes, revellines, fosos, cuarteles y almacenes. Conservado casi a la perfección, en sus antiguas edificaciones y cuadras funcionan varios restaurantes, algunas casas de recuerdos y 2 museos: el de armas antiguas y el del Che Guevara.
Como ocurre en todo Cuba, no hay que dejarse arrastrar por los taxistas o los oportunistas que ofrecen supuestas “promociones” y “ofertas” en los restaurantes o paladares del fuerte. Lo mejor es recorrer bien el lugar y, a lo Lita de Lazari, comparar los precios y los platos para poder elegir sin presiones.
En la mayoría de los restos, algunos músicos, por unas monedas, alegrarán la cena con canciones típicas de la Cuba. Sin dudas una vista imperdible para disfrutar en la Habana.



