jueves, 29 de noviembre de 2007

Punta Colorada, Uruguay

Uruguay debe ser uno de los destinos más visitados por los Argentinos, sin embargo pocos tiene el gusto de conocer Punta Colorada, un pequeño balneario ubicado a unos pocos kilómetros de Piriápolis, al que se llega bordeando toda la bahía por la vieja ruta que lleva hasta Punta del Este por la costa. La “carretera”, como le dicen los uruguayos, es una atracción en sí misma. Luego de atravesar todas las playas y con el cerro Piriápolis a nuestro lado como centinela, se arriba a Punta Colorada.



El pueblo es poco más que un puñado de casas en lo alto de una loma, con un pequeño almacén en el centro, en donde además funciona el único teléfono público lugar. Sin embargo, ese aire de desolación le dan a todo aquello un toque mágico.
El mar es azul profundo y calmo. La topografía del lugar hace que la playa combine las arenas blancas, tradicionales en la zona, con unas formaciones rocosas similares a un pequeño acantilado, desde donde algunos ensayan clavados mientras otros despreocupados practican Snorkel.



Las tardes llegan acompañadas de un ritual que se repite. A la hora señalada, los autos se detienen, los chicos bajan de sus bicicletas y todos en la playa miran hacia el mar, que también espera. En ese momento, un sol diminuto y enrojecido comienza su descenso en las aguas distantes. El cielo cambia de color y la gente estática parece no querer perturbar la escena. Son sólo unos minutos hasta que llega por fin la noche y todos, espontáneamente, aplauden el espectáculo que seguirá el cartel toda la temporada.

Camino del Inca

Hay dos formas de llegar a las ruinas de Machu Pichu. La primera -la más conocida e hija de la modernidad- es tomar un tren hasta la ciudad de Aguas Calientes, en la base de la montaña donde están emplazadas las ruinas, y desde ahí subir los miles de escalones hasta alcanzar la ciudad perdida. La otra forma –mas divertida- es seguir los pasos que los antiguos Incas transitaban desde Cusco, su ciudad capital, a través del Camino del Inca.
Como los Romanos, los Incas habían construido una extensa red de caminos que conectaban todo su imperio con la capital, que para ellos era el centro del mundo. El llamado Camino del Inca, es un perfecto ejemplo de esto.



Se dice que el Inca, podía comer pescado fresco en Machu Pichu a pesar de estar a cientos de kilometros del mar. Esto se lograba gracias a un elaborado sistema de postas y corredores que podían llevar y traer mercaderías o mensajes cuando fuera necesario.


En la actualidad, el camino del inca sólo puede hacerse contratando un guía y se realiza a lo largo de 4 días acampando en las viejas postas de los Incas. La altura, el clima y lo escarpado del terreno constituyen un verdadero desafío para las personas que no están físicamente preparadas.


Pero el esfuerzo realmente vale la pena. A lo largo de esos 4 días se visitan paisajes y lugares a los que no es posible acceder de otra manera.
En la plaza central de la ciudad de Cusco hay muchas empresas que venden este servicio y lo cobran en dólares. Si el viajero quiere ahorrar dinero, hay un par de cosas que debe tener en cuenta. Como la travesía se realiza en grupos es conveniente no contratar el tour el primer día. La mejor opción es averiguar bien los precios, conocer gente y contratar el paquete junto varias personas. De esta manera, se podrá “pelear” mejor el precio y además, se asegurará que realizará el viaje con los compañeros de viaje que haya elegido.

Para todos los gustos...

Barcelona se presentó al mundo entero como una de las más bellas ciudades de toda Europa en los Juegos Olímpicos de 1992.



Viajantes de todas partes acuden para maravillarse ante su arquitectura modernista, sus apasionantes museos y sus pintorescas calles históricas.
La mejor manera de conocer Barcelona es dando un paseo desde la Plaza de Cataluña bajando hasta el puerto por La Rambla.




Esta larga avenida muestra un sinfín de artistas callejeros, vendedores ambulantes, quioscos de revistas, florerías, estatuas humanas y negocios de africanos y árabes, que venden desde camisetas de fútbol hasta comidas típicas de cada lugar.
En el puerto está claramente la zona más moderna de la ciudad. Al noreste del puerto comienzan las playas, y un kilómetro más allá se llega a la Villa Olímpica, una zona residencial que se utilizó para albergas a los atletas.
Desviándose por una pequeña callecita se llega al Barrio Gótico, cuya atracción central es su serena Catedral. Cada domingo a las 12 del mediodía la gente se reúne delante de ella para bailar la danza tradicional de Cataluña, la sardana.
Sin embargo, la postal más famosa de Barcelona es la impresionante Sagrada Familia, la obra maestra del famoso arquitecto catalán Antoni Gaudí.




Una construcción que comenzó en 1882 y aún sigue en construcción. Actualmente posee ocho torres de más de 100 metros de altura, y todavía faltan otras 10. En total representan los 12 apóstoles, los cuatro evangelistas, la Virgen María y la torre más alta, de 170 metros, a Jesucristo. Sus increíbles dimensiones y sus extravagantes esculturas hacen de ésta obra, el monumento más visitado de la ciudad.
El Parc Güell, es el fruto de la unión entre el hombre y la naturaleza.



Este parque, diseñado también por Gaudí, es extraño y encantador a la vez. Lo artificial parece casi menos artificioso que lo natural. La casa donde el arquitecto residió los últimos 20 años de su vida se encuentra en el parque y está convertida en un museo, la Casa-Museu Gaudí.
En el Passeig de Grácia, una calle modernista repleta de negocios de marcas afamadas, se encuentran la Casa Batlló y la Casa Milá (conocida como La Pedrera), otras dos obras fenomenales de Gaudí. En ésta última resalta su fascinante terraza.
El barrio de Montjuic se establece sobre una colina ubicada al sudoeste de la ciudad. Los fanáticos del deporte encontrarán ahí el moderno Estadio Olímpico, y los apasionados de la música pueden sacarse una foto en la puerta de la casa donde nació el cantautor Joan Manuel Serrat.
Barcelona posee decenas de museos y monumentos. Sin embargo, luego de la Sagrada Familia, el segundo lugar más visitado es el Camp Nou, el estadio del Barcelona Fútbol Club.



Posee un completo museo, vitrinas con trofeos, un importante shopping para adquirir todo tipo de merchandising y una muy completa visita al interior del estadio, que incluye un paseo por los vestuarios.

La Ciudad Perfecta

Brugge o Brujas, como mal se la conoce en un erróneo intento de castellanización, es una de las ciudades medievales mejor preservadas de toda Europa.



La ciudad flamenca es uno de los destinos preferidos por los turistas de todo el mundo. Cada verano es visitada por casi dos millones de personas de todas las nacionalidades.
Se trata de una ciudad con encanto especial, a pesar de contar con no más de 60.000 habitantes, dispone de todas las comodidades de una gran urbe, sólo que en un entorno caracterizado por el aspecto medieval y las casitas de los cuentos.
Su pequeño y pintoresco centro está rodeado armoniosamente por una serie de canales que permiten recorrerlo en simpáticas góndolas y coquetas embarcaciones. La Unesco declaró ese lugar como patrimonio de la humanidad en el año 2000. Allí, dos plazas principales se reparten la atracción: Markt y Burg.



En la primera es donde comienzan la mayoría de los recorridos turísticos. Si se cuenta con un buen estado atlético, no se les debe esquivar a los 366 escalones del campanario de la torre de Belfort, que regala una imponente vista panorámica de la ciudad.




Ambas plazas se unen por intermedio de la Breidelstraat, una concurrida callezuela repleta de bares y cafés.
En la Burg, el imponente Stadhuis (Municipalidad) resplandece con su estilo gótico y sus esculturas del siglo XIV, aunque debió ser restaurado en el XIX.
Cuenta la leyenda que unas gotas de sangre que se exhiben en el altar de la pequeña y bella Heiligbloed-Basiliek (Basílica de la Santa Sangre), pertenecen al mismísimo Jesucristo. Según algunos manuscritos el duque de Flandes las trajo personalmente de Jerusalén en una de sus tantas cruzadas.
Continuando el camino hacia el sur de la ciudad se desemboca en la Huidenvettersplein, una pequeña plaza rodeada de restaurantes y bares. El menú belga por excelencia son frites (papas fritas) y cerveza, que se puede elegir entre 300 variedades.
Siguiendo el recorrido del canal Djiver, se llega a la zona de los museos. El más importante es el Onze Lieve Vrouwekerk, que guarda en su interior la Virgen con el niño, de Miguel Angel, una delicada estatua que fue la única de las suyas que salió de Italia mientras él vivía.



Esta pequeña ciudad belga es un lugar único, alejada de las ruidosas metrópolis, se trata de un lugar ideal para pasear mientras se admira su rica arquitectura o navegar tranquilamente en barca por los canales que atraviesan esta segunda Venecia del viejo continente.

Un paraíso argentino

Después de tantos destinos lejanos…uno de industria nacional.
Para los que buscan el descansar en contacto con la naturaleza,
DUNAMAR es un lugar ideal. Lejos del ruido y las luces de la
ciudad este paraíso natural ofrece una fórmula simple pero
efectiva: árboles y playa.

No es difícil llegar pero está lo suficientemente escondido como
para asegurar que quién llegue hasta ahí, haya entendido que
la tranquilidad y el silencio son lo valores más preciados
del lugar.



Las playas son extensas y conservan su encanto natural -una
costumbre típica es bajar los autos hasta la orilla del agua- .
Un momento convocante es el regreso de las lanchas pesqueras
después de un día de trabajo.


Pero lo más recomendable es quedarse hasta tarde en la
costanera para ver el atardecer. Casi único en el mundo...
en Dunamar se puede disfrutar de una puesta de sol sobre
el mar y para los que se levantan temprano... o se acuestan
muy tarde este espectáculo se repite durante el amancer.


Para los que viajan en familia es un lugar seguro. La única
preocupación son las aguas vivas que llegan hasta las orilla
del mar los días de viento norte.
Pero si el tiempo no acompaña a no desesperar, sólo hay que
cruzar un puente y llegar a hasta Claromecó

miércoles, 28 de noviembre de 2007

El norte también existe

Cuando un turista decide conocer Gales, lo más probable es que su destino sea el sur del país, ya que abarca Cardiff, Newport y sus playas cercanas. Pero, ¿que pasa si en vez de ir al sur nos dirigimos al norte? Lo que pasa es que descubrimos destinos mucho más atractivos, pero conocidos por sólo unos pocos, mayormente galeses que deciden escaparle al bullicio de los turistas de todo el mundo que esperan poder tomar un poco de sol durante el verano.




El norte de Gales ofrece una variedad de destinos tanto históricos como naturales que a veces uno se pregunta cómo puede ser que el sur se lleve toda la atención.
Una de las primeras paradas obligatorias es el Castillo Caernarfon, construido hace 900 años y hoy un ícono de la zona, que cobró protagonismo mundial en el año 1969 cuando Carlos, el hijo de la Reina Elizabeth II fue envestido ahí como Príncipe de Gales.

Actualmente esta completamente abierto al turismo y uno puede perderse entre sus laberínticos pasillos por unas 5 libras (30 pesos). También se recomienda recorrer el poblado marítimo de Caernarfon, en donde uno puede consumir un auténtico Fish N' Chips y experimentar la clásica gastronomía de la zona.



La próxima parada es el Monte Snowdonia, el pico más alto de todo el Reino Unido, al cual se puede escalar en una corta (pero empinada!) caminata de 90 minutos.



Los menos deportistas tienen la opción de tomarse, por 10 libras (unos 60 pesos), un simpático tren a vapor que llega cerca de la cima, desde la cual puede verse no sólo Inglaterra, sino también Escocia.

Una vez abajo del Monte Snowdonia, nos dirigimos a los acantilados de South Stack. Sin embargo, antes de llegar, la parada obligada es un pequeño pueblito que se jacta de tener el tercer nombre más largo del mundo, comprobado a través de el libro Guiness de los records. El lugar se llama Llanfairpwllgwyngyllgogerychwyrndrobwyll-llantysiliogogogoch, que en gaélico significa algo así como "La Iglesia de Santa Maria de la cueva entre los almendros blancos cercana a los remolinos junto San Tysilio de la Cueva Roja".



No es fácil de recordar, por lo que los lugareños lo apodan "Llanfair".
Y ya llegando al final del camino, en la pequeña isla de Holyhead, nos encontramos con una imagen digna de una postal: los acantilados de South Stack, con un faro que logra dominar el horizonte, desde el cual dicen, que en un día despejado, logra verse la costa de Irlanda.




La entrada al faro es gratuita, y se puede subir hasta la punta de la torre. Desde ahí uno puede alimentar a las gaviotas que ya estan acostumbradas a tomar comida de la mano de los humanos (cuidado con los picotazos...). Consejo: esperar hasta el atardecer para ver una de las puestas de sol más electrizantes que hayan experimentado. En la planta baja del faro también hay un museo con videos explicativos a cada hora sobre cómo fue construido y cuánto trabajo llevó.

Y así termina el recorrido por una zona poco explorada por el turismo mundial, pero que poco tiene que envidiarle a otras locaciones visitadas hasta el hartazgo, que no ofrecen nada comparable al norte de Gales. ¡Salud!



Para los fans de "El Código Da Vinci"

Uno de los libros mas vendidos de las últimos décadas, "El Código Da Vinci", de Dan Brown, despertó en lectores de todo el mundo la intriga por las conspiraciones religiosas milenarias y el "verdadero" destino del linaje de Jesucristo.


Robert Langdon, protagonista de la novela, debía desentrañar en menos de 24 horas, un secreto tan poderoso que podía hacer temblar los propios cimientos de la Iglesia Católica a través de pistas dejadas por el pintor Leonardo Da Vinci. La acción va desde las calles de París a las iglesias londinenses, siempre involucrando monumentos o edificios emblemáticos de ambas, lo que generó que en las dos ciudades se crearan docenas de tours que llevan a los turistas a conocer cada uno de los escenarios del libro.

Lo que nadie sabe, es que Brown basó su historia en las teorías descritas en el libro "El Enigma Sagrado" de Michael Baigent, que no transcurre en ninguna de las movidas capitales, sino en un pequeño pueblito al sur de Francia llamado Rennes-le-Chateau, cercano a la ciudad de Limoux.

La pequeña población, situada en la cima de una pequeña colina, domina todo el valle y fue, durante el año 1100, un bastión estratégico de los caballeros templarios. Pero cobró notoriedad a finales del siglo 19, cuando un párroco de la zona descubrió dentro de la iglesia del pueblo una serie de pergaminos que según dicen, contenía secretos sobre no sólo la descendencia de Jesús, sino también donde estaba oculto su cuerpo. De la noche a la mañana, el párroco se hizo poseedor de una inmensa fortuna (que muchos opinan que obtuvo luego de extorsionar al Vaticano) y remodeló la iglesia local con extraños mensajes y símbolos crípticos.Uno de ellos fue colocar un mensaje, sobre la entrada, que lee en latín "Terribilis est locus iste" ("Este lugar es terrible"), y dedico todo el diseño de su interior a María Magdalena, quien muchos opinan que fue la esposa de Jesucristo.
Todo culminó con la muerte misteriosa del párroco, que genero más investigaciones y conclusiones que involucraron a la Masonería, los Caballeros Templarios y el Priorato de Sión. En caso de querer saber más sobre el tema, se puede visitar la página Misterio de Rennes-le-Chateau, que analiza toda la historia en profundida.

El pueblo (con no más de 400 habitantes) se mantiene hoy casi en su totalidad con los curiosos que se acercan para intentar descrifrar algunos de los mensajes ocultos que contiene la iglesia. Para llegar, simplemente hay que tomar un tren que vaya de París hasta la población de Couiza (90 euros, unos 130 dólares), 400 kilómetros al sur, y al llegar ahí hay que tomar un taxi hasta Rennes-le-Chateau que no costará mas de 5 euros (unos 8 dólares).


Al llegar, uno puede visitar todos los edificios relacionados al misterio, que incluyen la iglesia de María Magdalena, la mansión del párroco (construida con su misterioso dinero) y una extraña torre construida al borde de un risco (llamada "Torre Magdalena"), que observa todo el valle, en la que el párroco Sauniere pasaba sus tardes observando el horizonte, como esperando una visita. O un ataque.
Sea lo que fuere, nunca lo sabremos.

martes, 27 de noviembre de 2007

La Seductora Firenze

Durante la mayor parte del año en Florencia suelen escucharse más conversaciones en inglés que en italiano y, especialmente en verano, el calor y los miles de turistas que la recorren suelen ser asfixiantes. Quejas aparte, Florencia sigue siendo una de las ciudades más atrayentes de Italia. Cuna del Renacimiento, residencia de Dante, Maquiavelo, Miguel Angel y los Médicis, sus tesoros artísticos, culturales e históricos son abrumadores.
Fue la capital de Italia entre 1865 y 1871. Durante la Segunda Guerra Mundial gran parte de la ciudad fue destruida por los bombardeos, y en 1966 una terrible inundación causó importantes daños a numerosos tesoros artísticos.


Disfrutar de los lugares de interés de Florencia implica realizar largas y fastidiosas colas, así que a tener paciencia porque realmente vale la pena.
Un dato no menor: hay que cuidarse de los ladrones que se encuentran en las zonas muy concurridas y en los autobuses, se hacen pasar por turistas preguntando y distrayendo mientras otro lo desvalija. ¡Atención!
Uno de los monumentos más famoso de Italia es el Duomo, o la Cattedrale di Santa María de Fiore, la cuarta catedral más grande del mundo. Su fachada de color marrón y su cúpula que sobresale en el perfil de la ciudad son sus rasgos característicos. Se tardó 150 años en construirla. Para una excelente vista panorámica de la ciudad se puede acceder a su campanario abonando 6 euros, pero el ascenso es muy empinado.
A un costado de la catedral se encuentra el Battistero, el edificio más antiguo de Florencia, se cree que fue construido entre los siglos V y IX sobre un templo romano. Allí fue bautizado Dante, y el monumento es famoso por sus gigantescas puertas de bronce. Su entrada cuesta 3 euros.
La Galleria degli Uffizi (Galería de las Oficinas) alberga la mayor colección existente de arte italiano y florentino.



Entre ellas figuran; La Anunciación de Leonardo Da Vinci, la Sagrada Familia de Miguel Angel y El Nacimiento de Venus de Botticelli. El costo de 8 euros es altamente justificable.
El Ponte Vecchio es un gran puente que cruza el Río Arno y que une las partes norte y sur de la ciudad. Lo curioso de este puente, además de ser el único que sobrevivió a los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial, es que a sus costados está repleto de negocios. En sus comienzos se vendía carne, pero luego fueron reemplazados por joyeros y artesanos. Cuenta la leyenda que si alguien coloca un candado cerrado ajustado a los fierros del puente y con los nombres de dos enamorados, su amor durará para siempre.
Diseñado y construido entre 1300 y 1340, el Palazzo Vecchio fue la residencia de los duques de Médicis en el siglo XVI.



Sus hermosos salones, jardines y torres son de profunda belleza. Una de las esculturas más famosa del mundo, el David de Miguel Angel puede apreciarse en la Galleria dell’Academia. Por 15 euros puede adquirirse un pase que permite visitar estos dos museos y otros de menor importancia. Por las noches decenas de artistas callejeros se presentan a lo largo de la galería. Un perfecto plan es compartir un rico vino y una deliciosa baguette mientras se escuchan buenos covers de autores internacionales.

Una noche en Saõ Paulo

Quien haya tenido la oportunidad de visitar la ciudad de San Pablo (Brasil), comprenderá que la urbe no se anda con chiquitas. Con más de 30 millones de habitantes, la metrópolis es la más grande del hemisferio sur y desde el aire parece un oceano de rascacielos.



Es por eso, que a la hora de salir de noche, surge la eterna pregunta: ¿dónde vamos?
A no desesperar, aqui esta ¿Pasillo o Ventanilla? para brindarle a sus lectores los mejores secretos de cada destino turístico, y este caso es cómo formar parte de una actual tradición de la juventud paulista.
El tour nocturno comienza haciendo una primera parada en el excentrico hotel de diseño Unique, famoso mundialmente por su amplio lobby y habitaciones poco convencionales, y que muchos comparan al porteño Faena Hotel. Pero de todas formas, no es un arquitectura o decoración lo que nos interesa, sino su bar con barra al aire libre, ubicado en el último viso y que permite apreciar todo el horizonte paulista, en donde las ventanas iluminadas se mezclan con las estrellas. Y no solo eso: en el verano también hay una pileta disponible, para aquellos que no logran refrescarse con un trago helado.


Los tragos rondan los 12 reales (unos 6 dólares) y existe una amplia variedad de bebidas alcohólicas y snacks como canapés o pequeñas ensaladas.
Pero a no relajarse mucho, ya entradas las 10 de la noche, es hora de abandonar el hotel y dirigirse al barrio Liberdade, conocido entre los paulistas por su inmensa comunidad oriental y elegido por sus exquiciteces traídas de China, Japón o Corea del Sur.
Y entre todas las opciones gastronómicas existentes en el area, se encuentra un modesto restaurant japonés que los lugareños aseguran es el mejor sushi de la ciudad, pero que lo dicen en voz baja, ya que quieren evitar que se popularice y pierda ese encanto rústico y de antaño que posee hoy en día.

El restaurante se llama Yamaga, y aunque quisimos linkear su página web, lamentablemente no pudimos porque no tiene. Su dirección es Rua Thomaz Gonzaga 66, en el barrio de Liberdade. Su teléfono para reservas es (11) 3275 1790.
Y es, definitivamente, el mejor Sushi y Sashimi que hayan probado en años. Los precios son más que accesibles, y uno puede disfrutar de una auténtica sopa japonesa de algas y 32 piezas de sushi por unos 25 reales (12 dólares).
Pasada la media noche (y el límite de alcohol legal en el cuerpo para manejar), lo divertido es dirigirse a uno de los cientos bares de karaoke de la zona, en donde las jóvenes generaciones de Occidente confluyen con los orientales más ancianos (aquellos que a pesar de haber vivido toda su vida en Brasil, apenas hablan el idioma) y dan rienda suelta a su histrionismo para hacer diversas performances sobre una tarima y un micrófono en mano.

El más recomendado por su mayor cantidad de canciones y mejor ambientación es el Videoké Liberdade.
Y es generalmente ahí donde muchos deciden pasar el resto de la noche, rodeados por una mezcla ecléctica entre farolitos chinos, sushi y feijoada.
Lo que se dice, una verdadera noche paulista.

viernes, 23 de noviembre de 2007

La Venecia del Tercer Mundo

Ya todos conocemos las ruinas de Angkor Wat, aquellas construcciones milenarias ocultas en lo más profundo de la selva de Camboya, que saltaron a la fama mundialmente luego de que fueran exploradas por Angelina Jolie en la película Tomb Raider.




Pero lo que nadie sabe, es que al sur de Siem Reap, uno de los mayores destinos turísticos del país, se encuentra un lugar que ofrece una experiencia diferente a quien se atreva a conocerlo: la Aldea Flotante es un pequeño conjunto de casas construidas precariamente sobre balsas de bambú sobre las aguas del rio Boeng Tonle. Similar a Venecia, sólo que sin gondoleros románticos o construcciones góticas. Y aunque muchos crean que es dificil de hallar, en realidad sólo hay que acercarse a uno de los miles moto-taxis que pululan por el centro de la ciudad y pedirle que te lleve hasta ahí. Por cinco dólares, no sólo te van a acercar hasta el río, sino que te van a esperar junto a la costa hasta que vuelvas, para acercarte nuevamente a la ciudad.
Una vez que llegás a la costa, te espera un viaje de 45 minutos a bordo de una lancha precaria por los canales pantanosos de la zona. "Cuidado con los cocodrilos..." advierten generalmente los camboyanos que manejan las lanchas. Y no bromean. El río no sólo esta infestado de cocodrilos, sino que también de pirañas.



Al salir de los canales y adentrarse en el Boeng Tonle, uno comprende la inmensidad del rio, comparable al Rio de la Plata, ya que da la sensación de estar en mar abierto. Y entre la bruma, a lo lejos, uno comienza a divisar pequeñas embarcaciones flotantes, que luego resultan ser chozas construidas sobre tablas y cañas de bambú.


Al amarrar junto a la choza principal (la de mayor tamaño), uno es recibido por docenas de niños camboyanos que intentan verderle a los turistas diferentes souvenirs por sólo un dólar. Dentro de la choza hay un bar, un acuario con tortugas e incluso una especie de corral subacuático en donde mantienen encerrados a los cocodrilos de la zona.




Así uno puede sentarse a tomar una Coca-cola (la globalización llega a todos lados), comer alguna fruta de la región, o simplemente divertirse mirando a los camboyanitos jugar en el agua mientras flotan dentro de fuentones u ollas. A ellos parecen no preocuparles los cocodrilos o las pirañas.



Así que a no olvidarse de visitar este increible lugar, tan atractivo como desconocido en caso de tener la suerte de poder viajar a un país tan apasionante como Camboya. Y recuerden: Angkor Wat no es el único tesoro que esconde la zona de Siem Reap, y por sólo unos 15 dólares podemos pasar un día sobre la Aldea Flotante, alejados de los grandes grupos turísticos que invaden el país los 365 días al año.

jueves, 22 de noviembre de 2007

Si pasás por Berlín...

Berlín es mundialmente conocida por su complicada historia marcada por el nazismo y el muro que dividió la ciudad en dos. Pero entre tantos monumentos y lugares históricos se encuentra un lugar que vale la pena conocer. El Centro Artístico Tacheles esta ubicado en la calle Oranienburgerstrasse 54-56A, en pleno corazón berlinés y ya desde su fachada logra atraer la mirada de quien pase frente a el.
Lo que a principio de siglo funcionaba como un centro comercial exclusivo para la comunidad judía, fue bombardeado y destruido casi en su totalidad por los nazis durante la década del 40. Sólo una esquina se mantuvo en pie entre los escombros de lo que alguna vez había sido una enorme edificación de la primera década del siglo 20.


Cuando la Segunda Guerra Mundial llegó a su fin y Berlín se vio dividida, el area en el que estaban los restos del centro comercial Tacheles cayó bajo el dominio comunista. A medida que aumentaba la pobreza en Berlín del Este, muchos de los que se quedaban sin techo descubrieron que, si bien la mayoría del edificio había desaparecido, esa esquina que había quedado en pie les podría ofrecer cobijo durante las noches de frío, ya que en esos seis pisos había suficientes habitaciones como para alojar a cientos de personas.


Y así fue que hasta el año 1989, Tacheles fue una especie de refugio para aquellos que se habían quedado sin hogar. Pero entonces cayó el muro, Alemania se unificó, la economía mejoró y los que no tenían hogar pudieron volver a tenerlo.

Lo que quedaba del Centro Tacheles quedó vacío una vez más. Hasta que alguien descubrió su potencial, y decidió transformarlo en un ícono de la ciudad, que simbolizaba la resistencia. Así se fundó el Centro Artístico Tacheles, que se vió invadido inmediatamente por escultores, poetas y pintores alternativos que convirtieron el lugar en una enorme galería de arte no convencional.




En la actualidad, el edificio esta en ruinas. No sufrió ningún tipo de remodelación y quienes lo habitan se niegan a que esto pase, ya que perdería su encanto y atractivo. Día tras día, algunos turistas curiosos que lo descubren de casualidad se pierden en sus pasillos graffiteados y sus afiches que gritan la lucha contra el capitalismo y sobre todo, contra George W. Bush. Incluso posee un pequeño cine y un bar, en el cual uno puede relajarse mientras comparte la mesa con algún berlinés bohemio.



Si pasás por Berlín, no dejes de conocer este increible lugar, que si bien no posee mucha popularidad entre los turistas, vale la pena conocer.

domingo, 18 de noviembre de 2007

Lo que pasa en Las Vegas, se queda en Las Vegas (o no...)

Muchas veces deben haber escuchado esa popular frase que la oficina de turismo de Nevada acuñó para atraer a americanos y extranjeros por igual.
Eso es Las Vegas. "La ciudad del pecado". Hoteles, casinos, fiestas, casamientos de apuro, alcohol y turistas alocados. La ciudad de Las Vegas, en Estados Unidos, se encuentra dentro del estado de Nevada, en donde no sólo esta permitido apostar, sino que también es legal consumir alcohol en la calle.

"Vegas", como la apodan los norteamericanos, es un oasis encandilante en el medio del desierto que Elvis Presley puso de moda en el film "Viva Las Vegas", durante la década del 60 y desde entonces no hizo más que crecer. Conocida por sus colosales hoteles, construidos sobre el Boulevard Las Vegas, la ciudad ofrece, además de los casinos, una gran variedad de atracciones, como parques temáticos, comedias musicales, y restaurantes de lujo.
Los precios de las habitaciones en los mejores hoteles son relativamente accesibles, con un promedio de 80 dólares la noche, aunque se recomienda evitar los fines de semana largos o días feriados ya que los precios aumentan ridículamente.

Los hoteles más recomendados por su relación calidad - precio son:

- MGM Grand

- Stratosphere

- Paris, Las Vegas

- Flamingo

- Caesar Palace

Todos estan ubicados sobre el Boulevard de Las Vegas y se encuentran cerca de las mayores atracciones de la ciudad.
Las ciudad es tambien reconocida por su obras teatrales y musicales. Entre las más recomendadas se encuentran:

- Phantom (Hotel Venetian)

- Mamma Mia! (Hotel Mandalay Bay)

- Cirque Du Soleil, Le Reve (Hotel Wynn)

- Menopause, The Musical (Hotel Hilton)

Ahora un truco para los entusiastas del teatro: alrededor de la ciudad se encuentran varios locales de la empresa Tix 4 Tonight, que venden las entradas a los espectaculos a mitad de precio. A no perdérselo.

A aquellos que no conocen la ciudad, se les recomienda dedicarle no menos de una semana para recorrer los submundos que existen dentro de cada hotel, experimentan los sabores exóticos de los restaurantes más exclusivos y disfrutar de las super producciones teatrales que nada tienen que envidiarle a Broadway. Y porque no, apostar algún que otro dólar en las ruletas o mesas de poker de los casinos.
Aunque cuidado, esta ciudad que nunca duerme posee también un costado oscuro que muy pocos pueden llegar a notar: los jugadores compulsivos pueden perder todo su dinero facilmente y sin siquiera darse cuenta. Y esta es la ironía más grande...aquellos de bajos recursos, que viven al límite de la pobreza, son los que, esperanzados, apuestan sin parar confiados en que alguna vez podrán convertirse en millonarios y salvar sus vidas. Y son ellos quienes, sin darse cuenta, alimentan las fortunas ya incalculables de las corporaciones propietarias de los hoteles y casinos de la ciudad.
Y para aquellos visitantes que lo pierden todo, a no desesperar: en caso de terminar en la ruina absoluta debido al juego, el gobierno de Las Vegas se hace cargo del pasaje de regreso a sus ciudades de origen.
Porque claro, ya tienen bastante con sus homeless locales, como para además tener que hacerse cargo de homeless extranjeros.