
Es por eso, que a la hora de salir de noche, surge la eterna pregunta: ¿dónde vamos?
A no desesperar, aqui esta ¿Pasillo o Ventanilla? para brindarle a sus lectores los mejores secretos de cada destino turístico, y este caso es cómo formar parte de una actual tradición de la juventud paulista.
El tour nocturno comienza haciendo una primera parada en el excentrico hotel de diseño Unique, famoso mundialmente por su amplio lobby y habitaciones poco convencionales, y que muchos comparan al porteño Faena Hotel. Pero de todas formas, no es un arquitectura o decoración lo que nos interesa, sino su bar con barra al aire libre, ubicado en el último viso y que permite apreciar todo el horizonte paulista, en donde las ventanas iluminadas se mezclan con las estrellas. Y no solo eso: en el verano también hay una pileta disponible, para aquellos que no logran refrescarse con un trago helado.
Pero a no relajarse mucho, ya entradas las 10 de la noche, es hora de abandonar el hotel y dirigirse al barrio Liberdade, conocido entre los paulistas por su inmensa comunidad oriental y elegido por sus exquiciteces traídas de China, Japón o Corea del Sur.
Y entre todas las opciones gastronómicas existentes en el area, se encuentra un modesto restaurant japonés que los lugareños aseguran es el mejor sushi de la ciudad, pero que lo dicen en voz baja, ya que quieren evitar que se popularice y pierda ese encanto rústico y de antaño que posee hoy en día.

El restaurante se llama Yamaga, y aunque quisimos linkear su página web, lamentablemente no pudimos porque no tiene. Su dirección es Rua Thomaz Gonzaga 66, en el barrio de Liberdade. Su teléfono para reservas es (11) 3275 1790.
Y es, definitivamente, el mejor Sushi y Sashimi que hayan probado en años. Los precios son más que accesibles, y uno puede disfrutar de una auténtica sopa japonesa de algas y 32 piezas de sushi por unos 25 reales (12 dólares).
Pasada la media noche (y el límite de alcohol legal en el cuerpo para manejar), lo divertido es dirigirse a uno de los cientos bares de karaoke de la zona, en donde las jóvenes generaciones de Occidente confluyen con los orientales más ancianos (aquellos que a pesar de haber vivido toda su vida en Brasil, apenas hablan el idioma) y dan rienda suelta a su histrionismo para hacer diversas performances sobre una tarima y un micrófono en mano.

El más recomendado por su mayor cantidad de canciones y mejor ambientación es el Videoké Liberdade.
Y es generalmente ahí donde muchos deciden pasar el resto de la noche, rodeados por una mezcla ecléctica entre farolitos chinos, sushi y feijoada.
Lo que se dice, una verdadera noche paulista.
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