
Robert Langdon, protagonista de la novela, debía desentrañar en menos de 24 horas, un secreto tan poderoso que podía hacer temblar los propios cimientos de la Iglesia Católica a través de pistas dejadas por el pintor Leonardo Da Vinci. La acción va desde las calles de París a las iglesias londinenses, siempre involucrando monumentos o edificios emblemáticos de ambas, lo que generó que en las dos ciudades se crearan docenas de tours que llevan a los turistas a conocer cada uno de los escenarios del libro.
Lo que nadie sabe, es que Brown basó su historia en las teorías descritas en el libro "El Enigma Sagrado" de Michael Baigent, que no transcurre en ninguna de las movidas capitales, sino en un pequeño pueblito al sur de Francia llamado Rennes-le-Chateau, cercano a la ciudad de Limoux.
La pequeña población, situada en la cima de una pequeña colina, domina todo el valle y fue, durante el año 1100, un bastión estratégico de los caballeros templarios. Pero cobró notoriedad a finales del siglo 19, cuando un párroco de la zona descubrió dentro de la iglesia del pueblo una serie de pergaminos que según dicen, contenía secretos sobre no sólo la descendencia de Jesús, sino también donde estaba oculto su cuerpo. De la noche a la mañana, el párroco se hizo poseedor de una inmensa fortuna (que muchos opinan que obtuvo luego de extorsionar al Vaticano) y remodeló la iglesia local con extraños mensajes y símbolos crípticos.Uno de ellos fue colocar un mensaje, sobre la entrada, que lee en latín "Terribilis est locus iste" ("Este lugar es terrible"), y dedico todo el diseño de su interior a María Magdalena, quien muchos opinan que fue la esposa de Jesucristo.
Todo culminó con la muerte misteriosa del párroco, que genero más investigaciones y conclusiones que involucraron a la Masonería, los Caballeros Templarios y el Priorato de Sión. En caso de querer saber más sobre el tema, se puede visitar la página Misterio de Rennes-le-Chateau, que analiza toda la historia en profundida.
El pueblo (con no más de 400 habitantes) se mantiene hoy casi en su totalidad con los curiosos que se acercan para intentar descrifrar algunos de los mensajes ocultos que contiene la iglesia. Para llegar, simplemente hay que tomar un tren que vaya de París hasta la población de Couiza (90 euros, unos 130 dólares), 400 kilómetros al sur, y al llegar ahí hay que tomar un taxi hasta Rennes-le-Chateau que no costará mas de 5 euros (unos 8 dólares).

Al llegar, uno puede visitar todos los edificios relacionados al misterio, que incluyen la iglesia de María Magdalena, la mansión del párroco (construida con su misterioso dinero) y una extraña torre construida al borde de un risco (llamada "Torre Magdalena"), que observa todo el valle, en la que el párroco Sauniere pasaba sus tardes observando el horizonte, como esperando una visita. O un ataque.
Sea lo que fuere, nunca lo sabremos.
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