domingo, 18 de noviembre de 2007

Lo que pasa en Las Vegas, se queda en Las Vegas (o no...)

Muchas veces deben haber escuchado esa popular frase que la oficina de turismo de Nevada acuñó para atraer a americanos y extranjeros por igual.
Eso es Las Vegas. "La ciudad del pecado". Hoteles, casinos, fiestas, casamientos de apuro, alcohol y turistas alocados. La ciudad de Las Vegas, en Estados Unidos, se encuentra dentro del estado de Nevada, en donde no sólo esta permitido apostar, sino que también es legal consumir alcohol en la calle.

"Vegas", como la apodan los norteamericanos, es un oasis encandilante en el medio del desierto que Elvis Presley puso de moda en el film "Viva Las Vegas", durante la década del 60 y desde entonces no hizo más que crecer. Conocida por sus colosales hoteles, construidos sobre el Boulevard Las Vegas, la ciudad ofrece, además de los casinos, una gran variedad de atracciones, como parques temáticos, comedias musicales, y restaurantes de lujo.
Los precios de las habitaciones en los mejores hoteles son relativamente accesibles, con un promedio de 80 dólares la noche, aunque se recomienda evitar los fines de semana largos o días feriados ya que los precios aumentan ridículamente.

Los hoteles más recomendados por su relación calidad - precio son:

- MGM Grand

- Stratosphere

- Paris, Las Vegas

- Flamingo

- Caesar Palace

Todos estan ubicados sobre el Boulevard de Las Vegas y se encuentran cerca de las mayores atracciones de la ciudad.
Las ciudad es tambien reconocida por su obras teatrales y musicales. Entre las más recomendadas se encuentran:

- Phantom (Hotel Venetian)

- Mamma Mia! (Hotel Mandalay Bay)

- Cirque Du Soleil, Le Reve (Hotel Wynn)

- Menopause, The Musical (Hotel Hilton)

Ahora un truco para los entusiastas del teatro: alrededor de la ciudad se encuentran varios locales de la empresa Tix 4 Tonight, que venden las entradas a los espectaculos a mitad de precio. A no perdérselo.

A aquellos que no conocen la ciudad, se les recomienda dedicarle no menos de una semana para recorrer los submundos que existen dentro de cada hotel, experimentan los sabores exóticos de los restaurantes más exclusivos y disfrutar de las super producciones teatrales que nada tienen que envidiarle a Broadway. Y porque no, apostar algún que otro dólar en las ruletas o mesas de poker de los casinos.
Aunque cuidado, esta ciudad que nunca duerme posee también un costado oscuro que muy pocos pueden llegar a notar: los jugadores compulsivos pueden perder todo su dinero facilmente y sin siquiera darse cuenta. Y esta es la ironía más grande...aquellos de bajos recursos, que viven al límite de la pobreza, son los que, esperanzados, apuestan sin parar confiados en que alguna vez podrán convertirse en millonarios y salvar sus vidas. Y son ellos quienes, sin darse cuenta, alimentan las fortunas ya incalculables de las corporaciones propietarias de los hoteles y casinos de la ciudad.
Y para aquellos visitantes que lo pierden todo, a no desesperar: en caso de terminar en la ruina absoluta debido al juego, el gobierno de Las Vegas se hace cargo del pasaje de regreso a sus ciudades de origen.
Porque claro, ya tienen bastante con sus homeless locales, como para además tener que hacerse cargo de homeless extranjeros.

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